Los límites de Vaca Muerta

by • 14 mayo, 2018 • LCComments (0)

Por Luciano Codeseira

Vaca Muerta hoy vive su momento más álgido desde que fuera puesto en las tapas de los diarios. Lejos de su pasado afiebrado: Pasó de ser considerada como la última bala de plata de la permanente ilusión rentista de nuestra Argentina, incluso la exagerada génesis de una futura “enfermedad holandesa” en estas tierras. A transitar por el “bajón anímico” de ser considerada pura espuma, un símbolo de nuestra exageración o nuestra incapacidad por organizarnos detrás de una estrategia hacia el desarrollo., dos miradas extremas que se juntan. Hoy Vaca Muerta se encamina hacia un desarrollo cierto.

El 2018 será recordado como el año del “ramp up” de Vaca Muerta. Alcanzando los 16 MMmcd en estos días, casi el doble de lo producido cuatro meses atrás, es una señal de despegue pero apalancada principalmente en un solo driver: Fortín de Piedra, el cual representó el 70% de ese incremento. De concretarse los avances hacia el desarrollo masivo del resto de los proyectos en andas, aprovechando el momentum de los estímulos de precio decrecientes en boca de pozo definidos por la actual administración, todo se perfila como un negocio rentable a la espera del boom.
Pero si bien las condiciones de precio se hacen evidentes, las condiciones de volumen se presentan retaceas al boom: ya desde hace más de un año que el problema de Vaca Muerta dejó de ser exclusivamente de oferta, para ser un problema de demanda: YPF debió parar 500 millones de metros cúbicos su producción por falta de mercado. Y no hay señales de crecimiento de la demanda de gas natural en el mercado interno. La futura matriz de generación eléctrica será el mayor contrapeso de la demanda de gas natural, en un cielo cubierto por condiciones tarifarias y económicas que condicionarán más aún la demanda.

Un corolario de nuestra industria será el de aquel mercado concentrado, como lo es upstream argentino, de no avizorarse una demanda, no habrá oferta. Muy lejos de lo evidenciado en Estados Unidos, donde las condiciones de mercado atomizado motivaron un exceso de oferta que licuó los precios.

Ante la carencia de una demanda interna como catalizador del desarrollo de Vaca Muerta, la opción exportadora se hace presente. En este sentido, el único mercado cercano capaz de absorber parte del gas de Vaca Muerta es Chile, un mercado conectado por gasoductos a nuestro sistema, en particular el Gasoducto del Pacífico, en plena expansión de su capacidad.

Pero con una escala reducida que va de los 3 MMmc/d (millones de metros cúbicos por día) en el mediano plazo, en la región de Concepción, a los 15 MMmc/d en el largo plazo, considerando todo el mercado chileno, es difícil sostenerlo como el driver al desarrollo de nuestros recursos no convencionales. Por más que los presidentes promuevan un borrón y cuenta nueva del pasado incumplidor argentino, la escala efectiva del mercado Chile es una condición de borde para el apetito exportador argentino. Ergo, nuestra principal opción será el mercado global de Gas Natural Licuado (GNL), por lo menos en términos de escala que requiere Vaca Muerta para su despegue.
Hasta este punto el acuerdo en nuestra industria es bastante generalizado. Donde se abren las aguas es si, ante la falta de un mercado conectado vía ducto, está nuestro país capacitado para competir en el mercado global de GNL, e incluso qué significa competir en el actual mercado global de LNG.

Hoy el mercado de GNL se encuentra sobreabastecido, con un corto plazo colapsado de proyectos que inundarán más el mercado. Entre 2018 y 2020 se sumarán 20 proyectos con un total 84.7MMtn/a (millones de toneladas por año) incrementando en un 23% la capacidad global solo en dos años. De estos proyectos, 45.9 MMtn/a están en los Estados Unidos, 17 MMtn/a en Australia, 16.5 MMtn/a en Rusia y 5.3 MMtn/a en Malasia e Indonesia. Hasta aquí la primera de tres olas que podrían sobrecargar la oferta global de GNL, con algunos proyectos pausados a la espera de mejores precios internacionales y que difícilmente permitan una recuperación de los precios globales.

Éste es el contexto que deberá competir Vaca Muerta, ésta será la medida requerida para nuestra productividad, la de nuestra industria, la de nuestra economía. Un escenario que nos debe interpelar y conducir a estrategias asertivas para no caer en nuevas desilusiones.

Related Posts

Comments are closed.

Facebook