Vaca Muerta espera el Año del Gas

by • 3 enero, 2018 • ArgentinaComments (0)

A diferencia de las predicciones del horóscopo chino, el destino de Vaca Muerta tiene un sustento material: el paquete de inversiones confirmado en 2017 trepa a u$s 4.599 millones en ocho nuevos proyectos de gas. Se sumarán a los tres que ya están en desarrollo y a otros pilotos.

Neuquén, terminó el año con un aumento del 2,5% en la producción de gas y una caída del 4,7% en petróleo, pero busca en 2018 hacer saltar su participación en la torta nacional del gas. Hoy produce unos 55 millones de metros cúbicos diarios que representan la mitad del fluido que se extrae en Argentina, pero según estimaciones del gobierno neuquino el número llegará a los 70 millones.

Así lo plasmó el gabinete de Omar Gutiérrez en el presupuesto aprobado por la Legislatura. El cálculo, que aseguran desde gobierno es conservador, especula con el aporte de cuatro bloques que prometen elevar la curva en nada menos que 15 millones de metros cúbicos.

La Provincia ya firmó 26 concesiones no convencionales y espera que a finales de 2018 diez de ellas estén en etapa de desarrollo masivo, es decir multiplicando significativamente su producción. Actualmente sólo hay tres con áreas en desarrollo: Loma Campana, El Orejano y Lindero Atravesado.

Los ingresos por regalías gasíferas significarán para la administración de Gutiérrez un bálsamo en medio de un fuerte crecimiento del endeudamiento. El año pasado por primera vez duplicaron a los ingresos por petróleo.

Pero, ¿qué podría dar por tierra con las proyecciones oficiales?

Descartando un evento extraordinario en la economía nacional, que por el momento nadie imagina, hay al menos tres escenarios que podrían desacelerar los números proyectados para Vaca Muerta: el nuevo plan de subsidio para el gas no convencional, la falta de infraestructura y la saturación del mercado para colocar el crecimiento de la producción.

La Resolución 46 del ministro Juan José Aranguren, comunicada con eufemismos para evitar la palabra subsidios, tuvo una tardía reglamentación y llenó de dudas a la industria: alcanzará sólo a nuevos proyectos. Esto obligó a las petroleras a revisar sus planes y a apostar por bloques casi sin actividad, dejando en un segundo plano las áreas con una producción consolidada y moderando el atractivo para las inversiones gasíferas.

El caso de la infraestructura es el más claro: ya es un déficit. El uso intensivo de insumos y bienes desbordó no sólo las rutas del corredor petrolero sino también los caminos troncales de la región. El tren que unirá el puerto de Bahía Blanca con Añelo aparece como una de las salidas.

Finalmente la necesidad de ampliar el mercado del gas en el país, ya sea extendiendo la red nacional, sumando generación o consolidando la exportación, será la clave de conseguir los objetivos trazados. La característica estacional de la demanda de gas en el país ya dejó fluido sin colocar en los últimos meses de 2017: es gas que no se vendió, que no se guardó y que no pagó regalías.

(Por Federico Aríngoli)

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