Petroleras extranjeras en Venezuela empiezan a sentir el rigor de la crisis

by • 5 diciembre, 2017 • LatinoaméricaComments (0)

Mientras se desmoronaba la industria petrolera durante la última década, había un área que seguía en pie: los joint ventures del país con empresas extranjeras, en particular los que extraen petróleo pesado de las reservas de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Esos depósitos de petróleo extrapesado le permiten a Venezuela tener las reservas probadas más grandes del mundo, y las empresas extranjeras incluyendo Chevron, Total, Eni y Statoil decidieron que valía la pena seguir operando ahí pese a los crecientes problemas del país.

Pero con la profundización de la crisis financiera en Venezuela, y la mayor presión que genera la nueva serie de sanciones fijadas por Estados Unidos, hasta los joint ventures extranjeros están sintiendo la tensión. Mientras se deterioran las condiciones, las compañías de Europa y Norteamérica enfrentan duros interrogantes sobre el futuro de sus operaciones.


La continua presencia de firmas extranjeras en Venezuela demuestra su voluntad de comprometerse. En 2006-07, el fallecido presidente Hugo Chávez tomó el control de la industria, que había recibido inversión a gran escala proveniente de compañías como ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips y BP.

Las "joyas de la corona" del sector eran cuatro proyectos en la Faja Petrolífera del Orinoco para extraer petróleo extra pesado y convertirlo en crudo más liviano que sea más fácil de usar para las refinerías.

Chávez firmó un decreto que le otorgó a PDVSA, la petrolera nacional, el 60% de esos proyectos, y luego envió tropas para que hagan cumplir la orden.

Las dos empresas norteamericanas, Exxon y Conoco, prefirieron abandonar el país y luego iniciar juicio para recuperar el valor de los activos que habían perdido. Las otras mayormente se quedaron, decidieron que retener las participaciones minoritarias era mejor apuesta que una batalla legal larga e incierta.

Durante años, esa parecía ser la opción más sensata. El petróleo extra pesado en Venezuela fue una larga historia de éxito: la producción creció de 200.000 barriles diarios en 2000 a 900.000 b/d en 2016, según la Agencia Internacional de Energía, y ese crecimiento continuó incluso después de PDVSA se puso al frente.

Chevron, por ejemplo, pudo mantener constante su producción en Venezuela entre 2010 y 2016, cerca de 56.000 b/d de petróleo. BP, que también aceptó las condiciones de Chávez, pudo vender sus participaciones minoritarias en sus joint ventures venezolanos a su filial rusa TNK-BP en 2010.

Sin embargo, cuando el precio del petróleo se derrumbó en 2014, PDVSA entró en crisis. Desesperada por conseguir dinero para hacer frente al peso de su deuda, privó de fondos a sus operaciones.

"Se volvió muy difícil invertir en las instalaciones o incluso mantenerlas de manera adecuada", dijo un ejecutivo del sector. "Es por eso que la producción sigue bajando".

Las estimaciones de la producción de Venezuela varía, pero las cifras que el gobierno le proporciona a la OPEP muestran una contracción del promedio de 2,65 millones b/d en 2015 al 1,96 millón b/d este octubre. Francisco Monaldi, un economista venezolano especialista en energía en la Rice University en Houston, asegura que PDVSA enfrenta un "espiral letal" de caída de la producción y mayor crisis financiera.

El efecto de la sangría de liquidez empeora debido a la mala gestión en PDVSA, sostienen los ejecutivos y analistas extranjeros. La compañía estatal ya había sufrido un éxodo de talentos durante la presidencia de Chávez, y la menor inversión y las peleas internas políticas degradaron aún más su capacidad de gestión.

Además, docenas de ejecutivos de PDVSA fueron detenidos acusados de sabotaje y corrupción, lo que paralizó la toma de decisiones en la petrolera. Y la semana pasada, el presidente Nicolás Maduro designó al General Manuel Quevedo, un soldado sin experiencia en la industria petrolera, como nuevo presidente del directorio de PDVSA y ministro de Petróleo.

Otro problema es que la recesión complica la importación de insumos esenciales incluyendo combustible y petróleo liviano para diluir el propio crudo pesado de Venezuela.

(Por Ed Croocks)

Lea nota completa en Cronista

Related Posts

Comments are closed.

Facebook