El costo de tener Vaca Muerta en casa

by • 3 agosto, 2017 • ArgentinaComments (0)

La productividad de Vaca Muerta ya no acepta discusiones en la industria petrolera mundial. La calidad y abundancia del recurso de la roca generadora de la Cuenca Neuquina promete, de mínima, superar en el mediano plazo una gran parte de los problemas energéticos que arrastra desde hace décadas el país.

Un estudio del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) proyecta que, de cumplirse con las tendencias de los últimos años, la formación no convencional será el foco del abastecimiento de gas en los próximos 20 años. Esto significa, por un lado, que se reducirán las importaciones aumentando la producción y, por el otro, obliga a planificar la extensión y mejoramiento de las redes de transporte y distribución.

El análisis realizado por los técnicos del organismo asegura que hacia 2035 podrían incorporarse 5 millones de nuevos hogares a la red de gas natural.

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, estima que Vaca Muerta necesita inversiones del orden de los 10.000 millones de dólares anuales para poder desarrollar todo su potencial. En la industria se calcula que por cada 3 dólares que van al upstream (exploración y desarrollo) se necesita 1 dólar para el downstream (gasoductos y redes).

Entonces, ¿cuánto costaría llevar el gas de Vaca Muerta hasta los 5 millones de nuevo s clientes?

Según el estudio del IAPG, que traza una perspectiva de mínima y una máxima, se necesitarían entre 30.000 y 42.000 millones de dólares en las próximas dos décadas para garantizar el funcionamiento de las actuales instalaciones –muchas de ellas con más de 40 años en servicio– y construir las nuevas líneas de transporte y distribución. El desafío parece algo lejano en el horizonte actual de inversiones pero, como veremos a continuación, tiene puntos concretos que permitirían avanzar en esa dirección paso a paso:

El último estudio del IPAG estima que la Cuenca Neuquina podría triplicar su producción en los próximos 20 años con el shale y el tight.

En números

  • 8.000 kilómetros en caños para gasoductos se necesitarán para abastecer la demanda en los próximos 20 años.
  • 290 millones de metros cúbicos diarios son los picos de demanda estimada para 2035.
  • 160 millones de metros cúbicos diarios es el consumo actual del país. La Cuenca Neuquina produce unos 60 millones de metros cúbicos diarios.
  • 40 años de antigüedad tiene el 42% de los caños que transportan gas en todo el país.

Millones de hogares se suman a la red de gas natural

El informe del IPAG relevó que en todo el territorio nacional existen 14,5 millones de viviendas, de las cuales 8,19 millones (el 56%) están conectadas a la red de gas natural que administran ocho distribuidoras privadas en todo el país.

En base a datos del Indec y el Enargas, el documento estima que para 2035 el número de hogares trepará a 17,5 millones.

La proyección es que, de acuerdo a los índices de crecimiento natural de la población y una continuidad en los niveles de calidad de vida, el número de nuevos clientes para el sistema de gas natural crecerá significativamente.

Las curvas trazadas indican que podrían incorporarse, en los próximos 20 años, unos 5,1 millones de nuevos usuarios. Es decir que el universo domiciliario del gas natural se extendería hasta 13,2 millones de hogares en todo el territorio nacional.

Este escenario determinaría que la cobertura del servicio de gas por red pase de una penetración actual del 56% a una del 76% cuando se finalice el periodo proyectado.

Crecimiento exponencial de la producción

El aumento en la producción de gas en el país, que por el momento refleja un leve crecimiento, está atado a los desarrollos no convencionales que arrastra desde hace cuatro años la Cuenca Neuquina. En este escenario Vaca Muerta y las formaciones tight (centralmente Mulichinco y Lajas) prometen seguir empujando la curva de crecimiento.

Según las estimaciones del IAPG el subsuelo neuquino, con los desarrollos no convencionales en el centro, podría aportar entre 135 y 180 millones de metros cúbicos diarios de gas en las próximas dos décadas.

Actualmente desde la cuenca salen más de 60 millones de metros cúbicos de gas, lo que representa el 50% de toda la producción nacional para este hidrocarburo.

Esa estimación está acompañada de una curva de crecimiento de la demanda de los actuales 160 millones de metros cúbicos diarios a unos 234 millones de metros cúbicos al día, con picos invernales de 290 millones de metros cúbicos diarios.

Uno de los puntos más interesantes del estudio es que la estimación de crecimiento de la demanda está acompañado de una presunción de ahorro en el consumo domiciliario de gas y electricidad, además de un crecimiento de la generación eléctrica de fuentes limpias que desalentaría el uso del fluido, por ejemplo, en las centrales térmicas.

Alcanzar esos niveles de producción obligará a un nuevo desarrollo para el transporte del gas.

En la industria petrolera se estima que por cada 3 dólares en upstream (exploración y producción) se necesita 1 dólar en downstream (gasoductos y redes).

Miles de kilómetros en nuevos gasoductos

El informe da cuenta que el 42% de los 15.923 kilómetros de gasoductos que recorren el país tienen más de 40 años de antigüedad. Algo similar ocurre con la potencia instalada: el 15% de los 1.164.620 HP supera las cuatro década de vida. Es decir que, en el corto plazo, para soportar la presión de un incremento de la producción se necesitará de cuantiosas inversiones.

El sistema de caños en la actualidad tiene una capacidad de transporte de 155,8 millones de metros cúbicos diarios. El espacio ocioso del sistema es de unos 57 millones de metros cúbicos diarios, de los cuales una parte se ocupa con el gas importado desde Bolivia. Pasando en limpio, el remanente que pueden transportar los gasoductos nacionales es de 39,5 millones de metros cúbicos diarios, de los cuales 30 millones lo aporta el tramo Neuquén- Bahía Blanca y Neuquén-San Jerónimo.

Las proyecciones del IAPG indican que se necesitarán entre 4.300 y 8.000 nuevos kilómetros en loop (gasoductos soportes) y entre 700 mil y 1,2 millones de HP de flamante potencia instalada.

Más redes para la distribución

El sistema de distribución en el país, operado por ocho distribuidoras tras la privatización de Gas del Estado en 1992, tiene 138.200 kilómetros de redes que llegan a 8,19 millones de usuarios.

Tal como se mencionó, la proyección que contempla el estudio del IAPG eleva el número de clientes residenciales hasta los 13,2 millones por lo que las inversiones en este segmento también se asoman como cuantiosas.

En términos técnicos se estiman necesarias unos 86 mil kilómetros de nuevas cañerías para la red y unas 1.420 estaciones de regulación.

Si se toma el caso de la Patagonia, donde la distribuidora es Camuzzi Gas del Sur, el número de viviendas aumentará de 762.000 a unas –siempre según las proyecciones– a 1,13 millones. Y, en un escenario de máxima, se estiman unas 390.624 conexiones lo que representa una suba del 62,9%.

En este caso además de las inversiones en nuevas redes, se demanda la implementación de tecnología como medidores inteligentes y otros instrumentos.

La cuenta final se paga en dólares

Según el informe del IPAG, el mantenimiento y desarrollo de nueva infraestructura para llevar el gas desde Vaca Muerta hasta las nuevas hornallas que sume el país, demandará más de 2.000 millones de dólares anuales. Si se divide la cifra total calculada por la cantidad de nuevas conexiones puede decirse que por cada nueva vivienda que ingrese a la red de gas natural se deberán invertir 800 mil dólares en las próximas dos décadas.

El estudio divide los desembolsos en dos grandes sectores. Para el transporte, que son los gasoductos y plantas compresoras, la estimación de desembolsos se estimó entre 10.000 y 22.000 millones de dólares hasta 2035.

En el caso de las redes de distribución, que refiere a kilómetros de nuevas cañerías y estaciones de regulación, las inversiones necesarias trepan hasta los 20.000 millones de dólares en los próximos 20 años.

La discusión, que ya se da en algunas mesas, tiene que ver con quién aportará los fondos que se necesitan. Desde el gobierno se espera que las empresas den las primeras señales.

(Por Federico Aríngoli)

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