El volantazo de YPF en Vaca Muerta

by • 8 Junio, 2017 • ArgentinaComments (0)

La gerencia regional No Convencional de YPF fue montada a la vera de la Ruta 17, al noreste de Añelo, dentro del yacimiento insignia de la compañía: Loma Campana. Allí conviven dos realidades. Afuera se extiende la crudeza de una meseta patagónica atravesada por caminos polvorientos que llevan a más de 500 pozos con producción en Vaca Muerta. Adentro la informática funciona como el sistema nervioso central del proyecto más cuidado de la petrolera.

Esa dialéctica es la que comienza a cerrar el resucitado éxito del shale local.

La formación Vaca Muerta es una de las rocas generadoras de los hidrocarburos de la Cuenca Neuquina. Para entender su aspecto puede pensarse (literalmente) en una gigantesca placa de mármol de 30.000 kilómetros cuadrados con un espesor que va desde los 60 metros hasta –en algunas zonas– superar las dos cuadras de altura. Los ingenieros de YPF encontraron la receta para hacerla producir en volúmenes comerciales.

El CEO de YPF, Ricardo Darré, en un español atravesado por modismos del francés (trabajó 30 años para Total), resume la clave del no convencional: “es pico y pala”. Esto significa que nunca se puede dejar de perforar y que siempre hay que bajar más los costos para ser competitivos. Uno de los ingenieros del equipo de No Convencional de la compañía va más allá y asegura que la unidad para entender el negocio del shale es el “costo de producción”.

La fórmula es la siguiente: el precio final del pozo dividido la cantidad de barriles que entregará en sus 30 años que, en promedio, será vida útil.

YPF no sólo mudó su plan de perforación a pozos horizontales, sino que agregó tecnología de seguimiento, desarrolló sus diseños de fractura, incorporó insumos nacionales y desde el año pasado utiliza el método “batch drilling”, con el que perfora cuatro pozos en línea, reduciendo más de un 45% el tiempo de los trabajos y consiguiendo un recorte del 30% en los costos.

Una alta fuente de la compañía aseguró a “Río Negro Energía” que el equipo de No Convencional de la petrolera necesita solamente un año del pozo en producción para saber cuántos barriles entregará en toda su vida. Estas perforaciones, agregaron, se repagan en tres años porque al quinto año de estar en producción ya habrán sacado a superficie la mitad de todo el hidrocarburo que tienen para dar.

Según las últimos datos informados, un pozo de 1.500 metros de rama lateral con 17 etapas de fractura le cuesta a YPF alrededor de 8,1 millones de dólares. Sin embargo esto ya es pasado. En los pasillos de la compañía se habla de valores muy por debajo de los conocidos. Y en términos de producción también domina el optimismo: “tenemos los niveles de productividad de Permian (el play no convencional más productivo de Estados Unidos)”, aseguró un ingeniero de la firma.

Cambio de ingredientes

“En 15 meses cambió toda la ecuación. Los costos que teníamos eran para cerrar Vaca Muerta”, lanzó Darré durante una visita a Loma Campana junto a periodistas. Pablo Bizzotto, gerente de No Convencional de la petrolera, fue uno de los autores de la receta con la que consiguieron sacar de terapia intensiva al shale neuquino. Ahora buscan empujar los límites productivos para la formación.

La petrolera anunció un superpozo para el segundo semestre: 3.200 metros de rama lateral y más de 40 etapas de fractura. Es la máxima apuesta. La zona de confort de la compañía son las perforaciones horizontales de hasta 1.500 metros de longitud. Pero recientemente consiguió excelentes resultados con otras que superan los 2.000 metros y, según contó Bizzotto, acaban de terminar la perforación más extensa en Vaca Muerta con el pozo 104 El Orejano de 2.715 metros de rama lateral.

El éxito de esta perforación fue el tiempo de finalización: 22 días. Todo se traduce en costos. El pozo, que ahora espera por el equipo de fractura, tendrá más de 30 etapas y fue realizado sin el sistema “underbalanced drilling”. Prescindir de esta técnica, que tiene un costo promedio de 500 mil dólares, anota además un triunfo en el conocimiento de la formación shale que se caracteriza por estar sobrepresurizada.

El límite horizontal

En ingeniería la extensión no suele ser lineal. Esto quiere decir que no está probado que a mayor cantidad de metros de rama lateral la producción se multiplique. En esa zona se buscan los límites de Vaca Muerta. En Houston las compañías consiguieron mantener una producción lineal hasta los 3.000 metros horizontales. Después de esa extensión, dependiendo de la formación, pueden caer los niveles de presión y obtener una producción inferior a la que entrega un pozo más corto.

Bizzotto adelantó que para realizar el superpozo necesitarán un cambio de ingeniería. Esto puede afectar la productividad también. Los diámetros de la perforación se agrandan y el diseño de las fracturas requiere de un replanteo. Sin embargo los costos estimados están muy por debajo de los proyectado por otras compañías que van en busca de los mismos ensayos. YPF piensa gastar entre 12 y 15 millones de dólares mientras que, por ejemplo Exxon, duplica esos valores para un trabajo similar.

Infraestructura

Parte de la receta para preparar el plato shale de Vaca Muerta incluye el desarrollo de una infraestructura inédita para la Cuenca Neuquina. YPF tiene en marcha desde hace más de un año una planta de tratamiento de arenas para las fracturas. El material es trasladado desde canteras en Entre Ríos y así se consiguió que el 80% de ese insumo sea de origen nacional. Esto permitió bajar el costo por tonelada de 1.000 a 220 dólares.

Algo similar ocurre con la PTC (Planta de Tratamiento de Crudo). Una inversión de 180 millones de dólares planificada para procesar 100 mil barriles diarios. En la actualidad la capacidad de tratamiento está en la mitad y llegan unos 30 mil barriles diarios que se inyectan, vía oleoductos, hacia las refinerías de Plaza Huincul y Luján de Cuyo, en Mendoza.

Pero sin dudas, además de la mejora de costos operativos por infraestructura y la reducción de los tiempos de perforación, uno de los mayores capitales de la petrolera nacional es el conocimiento de la roca generadora.

“Conseguimos producir la franja que en Vaca Muerta se conoce como “La Cocina”. Una zona muy dura de la roca. Nadie creía que se podía producir y nosotros lo conseguimos, duplicando el horizonte productivo”, explicó Bizzotto.

La petrolera consiguió terminar el pozo más largo de la formación en 22 días. El conocimiento del subsuelo fue la llave para bajar los costos de producción.

La operadora bajó el costo de producción por barril de 20 a 12,9 dólares en poco más de un año. El objetivo es llegar a los 10 dólares antes de fin de año.

En números

  • u$s 8,1 millones le cuesta a YPF un pozo horizontal de 1.500 metros. En los próximos meses anunciarían una nueva baja.
  • 2.715 metros de rama lateral tiene la perforación más extensa en Vaca Muerta, la hizo YPF.
  • 4 pozos en línea perfora la compañía con el sistema “batch drilling”. Cada perforación está separada por 10 metros. Se utilizan equipos skidding.

(Por Federico Aríngoli)

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