Plan nuclear: se reactivará con inversiones de China

by • 28 Junio, 2017 • ArgentinaComments (0)

Un plan nuclear con financiamiento chino se delinea en los planos técnicos y políticos desde que el presidente Mauricio Macri fue al gigante asiático a ratificar los pactos del kirchnerismo. Se proyectan dos nuevas centrales, una en Buenos Aires y otra en Río Negro. La primera, en el complejo de Atucha, en Lima; la segunda, en una ubicación distante a unos 130 kilómetros al sur de Viedma y no más allá de cinco o diez kilómetros de la costa marítima.

La construcción de la nueva central bonaerense es vital para la Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito, en Neuquén, mientras que la rionegrina es defendida por el gobernador Alberto Weretilneck como la gran oportunidad para aprovechar los intereses binacionales estrechados por los presidentes de Argentina y China, Xi Jing Ping, a favor de la generación de puestos de trabajo y otras consecuencias reactivadoras.

La ratificación de los pactos con China reavivaron el sector nuclear, que no tiene chances sin inversiones. La decisión pendiente más caliente es sobre qué hacer con los restos del uranio consumido por las centrales. Por ahora, el combustible residual se acumula en galpones. Una respuesta cierta sobre el destino final de los “elementos combustibles” ayudaría a la campaña para lavar la cara de la industria atómica a cargo de la Subsecretaría de Energía Nuclear, de Julián Gadano. Este es uno de los ingredientes de la preparación del terreno para el desembarco de unos 14 mil millones de dólares chinos para las obras y la tecnología de las plantas.

El resto del negocio está bajo control de Nucleoléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA), que es presidida por Rubén Semmoloni. En su discurso sobre el plan nuclear, mixtura el bagaje de conocimientos técnicos que ostenta con fuertes críticas a la herencia que recibió de su antecesor, José Luis Antúnez. El gasto ocupa en el discurso político del presidente un sitio similar al que tiene la seguridad de la generación atómica en la fundamentación técnica de la incidencia contra el ambiente de la actividad. Semmoloni es una de las piezas claves del plan nuclear desde la primera línea de una empresa del Estado que factura 6000 millones de pesos por año por la generación de electricidad.

Gadano, Semmoloni y Weretilneck diagramaron una exposición sobre el plan nuclear destinada a periodistas. El ambiente, las inversiones, el aporte al sistema eléctrico y el énfasis en la pertenencia al primer mundo en materia de generación de energía a partir de una fuente nuclear son la columna vertebral de la temática expuesta durante varias horas, que incluyeron recorridas por las instalaciones de las centrales Atucha, en Lima, partido de Zárate. Hay 1200 trabajadores en Atucha I y II, mientras que otros están protestando contra despidos, que van de 141 a más de mil, según quien lo exponga.

Un dato que elige Nucleoeléctrica para resaltar que sus plantas están lejos de perjudicar a los vecinos es la cantidad de plata que le inyecta a la economía doméstica de Zárate-Campana, dos partidos que suman unos 180 mil habitantes. Entre enero y abril de 2016, la empresa pagó casi 19 millones de pesos a proveedores, de los cuales casi siete millones, el 36% del total, fueron para empresas o comercios de la zona.

En esta cuestión reside la zona de confort de Weretilneck en su arriesgada jugada para facilitar la instalación de un reactor nuclear en su provincia. Los riesgos más grandes van por el carril ambiental, puesto que en ese ámbito genera rechazos la instalación de un reactor nuclear. Gadano y Semmoloni enfatizaron los argumentos que permiten sostener una visión progeneración nuclear.

Dijeron que la eficiencia, la seguridad y la transparencia son los ejes de la gestión en esa área sensible. Y más cerca de la operación real con uranio y uranio enriquecido consideraron que Atucha I y II, como Embalse, en Córdoba, las tres centrales atómicas que existen hoy, afectan menos al ambiente que la producción por otros medios.

“Los residuos ocupan un lugar muy pequeño. Se producen unos 400 elementos combustibles por año”, explicaba Semmoloni al ser interrumpido por Gadano para decir que no se trata de residuos, sino de combustible utilizado, “que permite un tratamiento para degradarlo o para reúso”, puntualizó el funcionario de la cartera de Energía, de Juan José Aranguren.

“Va a generar muchas fuentes de trabajo y nuevas empresas”

“¿Por qué Río Negro debería tener una central nuclear?”, preguntó LM Neuquén al gobernador de esa provincia, Alberto Weretilneck. “Fundamentalmente porque el país necesita diversificar su matriz energética. Y, por otro lado, porque es una oportunidad importante de inversión pública que va a generar muchas fuentes de trabajo, cambios en la actividad económica, radicación de industrias. Hoy, la mejor herramienta para luchar contra el desempleo es una inversión de estas características.

“Las centrales nucleares afectan menos al medioambiente que otras actividades económicas que tenemos en la provincia”, expresó Weretilneck. “Estamos despejando dudas porque uno no es un especialista en estos temas y a medida que vamos avanzando en el conocimiento de información nos damos cuenta de la seriedad que ha detrás de esta actividad”, agregó el mandatario provincial. “Atucha está a menos de 500 metros del río Paraná y en 40 años nunca pasó nada anormal con el agua ni con la fauna ni la flora”, insistió Weretilneck.

Piden baja de costos en la PIAP

El futuro de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, en Neuquén, está atado decididamente a la construcción de Atucha III, una de las dos centrales que se proyectan con capitales chinos en el país. En esa planta se produce el agua que necesitará la tercera Atucha para funcionar. “Tenemos que bajar los costos de producción, estamos hablando en buena sintonía con los trabajadores y su sindicato para conseguirlo”, le dijo a LM Neuquén el subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano, al ser consultado sobre el futuro de la PIAP.

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