“El miedo de Chubut es válido, pero no es argumento racional”

by • 8 Junio, 2017 • ArgentinaComments (0)

La construcción de la quinta central nuclear en Río Negro anunciada tras la gira presidencial de Mauricio Macri en China, trajo polémicas. El proyecto, que demandará u$s8.000 millones de inversión, genera resistencia de grupos ambientales, aunque la voz de oposición más férrea es la del gobernador de Chubut, Mario Das Neves. Horacio Osuna, presidente del INVAP, la firma de la provincia de Río Negro especializada en energía nuclear, creada en la década de 1970 a partir de un convenio con la Comisión Nacional de Energía Atómica, dio su punto de vista y disipó dudas técnicas respecto de la central.

Periodista: ¿Por qué la energía nuclear y no las energías limpias?

Horacio Osuna: Hay distintos tipos de energía dentro de la matriz del consumo energético de un país, que no es constante. Hay una necesidad de base y otra de pico. Las centrales de base son aquellas que pueden funcionar de forma permanente, como las centrales nucleares que producen energía durante un año sin parar. Después hay otras energías que entran y salen del sistema, como la hidráulica, que puede llevar más o menos agua en las turbinas. Otro extremo son las renovables, que dependen de que haya sol y/o viento. No es un problema de competencia entre energías, sino de complementación para tener matriz balanceada.

P: En la región encendieron la luz de alerta por los peligros que puede traer.

H. O.: Hay que diferenciar riesgos y peligros. El peligro puede ser sísmico, inundaciones, un tsunami. El riesgo es cómo afecta la seguridad nuclear. En cuanto a los riesgos, la seguridad nuclear está regulada y reglamentada. Hay criterios para la selección del sitio, para el diseño, su operación y para emergencias. Los requerimientos los impone en primera instancia autoridad regulatoria, que vienen desde la ONU. Hay estándares de seguridad nuclear, hay un marco de control y regulatorio, instancias de supervisión que van desde lo internacional a lo nacional. Las cosas se tienen que hacer bien. 

P: Hubo accidentes nucleares, de todas formas.

H. O.: Hay 441 plantas nucleares en el mundo desde hace 60 años. Suman 17.000 años de operación y hubo sólo tres accidentes nucleares: se conocen las causas y las consecuencias, con lecciones aprendidas que alimentan las nuevas generaciones. Three Mile Island, Chernóbil y el último, el de Fukushima. Este fue generado por terremoto y posterior tsunami. El mismo tsunami genero 24 mil víctimas y el accidente nuclear ninguna. Tras el accidente hubo una zona de exclusión de 20 km. alrededor y tareas de descontaminación. Hace pocas semanas comenzaron a llevar de nuevo a los pobladores. En las centrales nucleares se consideran todos los peligros externos y extremos, aquellos que se producirían muy raramente. Y qué fenómenos de dispersión y emergencia habría que implementar. Hay criterios y requerimientos: requerimientos es lo que debemos hacer por el marco regulatorio. Criterios: la manera en que hay que cumplirlos. La selección del tipo de emplazamiento de la central de Río Negro está siguiendo esos criterios y requerimientos. Ya se han seleccionado sitios candidatos, como ha anunciado el gobernador Weretilneck en Viedma. Están ubicados en la costa atlántica desde Sierra Grande hasta El Cóndor, en la zona oeste y norte del Golfo San Matías.

P: Chubut hizo hace pocos días una Cumbre Ambiental donde rechazaron la central, ¿qué opinan?

H. O.: Falta información. No hay un argumento válido. El argumento es el miedo. El miedo es legítimo, pero es irracional, no es lógico. Son argumentos no consistentes, apreciaciones dentro de un marco político. No se están basando en un elemento técnico. Se puede rebatir a través de la información y del conocimiento. Es un proyecto que va a mejorar la calidad de vida de la zona y donde trabajarán entre 800 y 1.000 personas. Las centrales se controlan periódicamente y se reevaluan criterios de seguridad, con mejoras constantes. No es así en ninguna otra instalación convencional. Chubut no sería afectada para nada si la central opera en el norte u oeste de Golfo San Matías. Está lejos de todas las áreas protegidas. De hecho, en la provincia tenemos un reactor nuclear funcionando en el Parque Nacional Nahuel Huapi desde 1979. 

P: Uno de los puntos que se mencionaban es sobre los riesgos en la extracción de uranio para que funcione la planta.

H. O.: La provincia tiene el mineral. El uranio es el elemento 20 en abundancia en corteza terrestre. Es un elemento presente en todas partes. Es un mineral y no hay diferencias en su extracción con cualquier otro mineral, como el hierro o el carbón. No hay peligros.

P: ¿Respecto al riesgo ambiental?

H. O.: La central nuclear es eléctrica, igual a cualquiera de combustible fósil. Como central térmica, el principal elemento es el agua. Hay un volumen de agua que entra y sale. Y cuando sale tiene más temperatura respecto de la que entró, entre 5 y 7 grados más. Hay que diluir esa masa de agua, como ocurre con cualquier central eléctrica. Tenemos en el Paraná, en el Riachuelo, en Bahía Blanca. En la Patagonia las aguas son frías y la profundidad es grande. Se conoce cómo hacer para que no afecte la vida marina. Lo mismo si hay efluentes radioactivos. El nivel de radiación no supera los valores naturales de radiación solar y del suelo. Todos esos estudios forman parte del sitio de emplazamiento, con estaciones de monitoreo en mar y en tierra, con torres de meteorología para saber cómo soplan los vientos. Desde 1968 tenemos Atucha 1 y no hubo ningún problema. A favor de Río Negro, en el Golfo San Matías no hay población y tenemos el océano Atlántico.

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