Pilas que se recargan con aire

by • 3 enero, 2017 • EERRComments (0)

El avance de las energías renovables es lento pero imparable. A pesar de que la tecnología, hoy en día, hace imposible que ningún país del mundo pueda declararse cien por cien verde, cada vez hay más progresos que buscan lograr esa sostenibilidad plena.

Países como Uruguay, donde tras cambiar su modelo energético están ya cerca de declararse totalmente verdes; Costa Rica, donde consiguieron abastecer su demanda total durante más de dos meses únicamente a través de renovables; o Escocia, donde recientemente han anunciado que la mitad de la energía que consumen les llega a través de energías no contaminantes, están abriendo un camino no exento de problemas.

Una eterna dificultad es almacenar las energías renovables, especialmente las tres principales (hidroeléctrica, solar y eólica). Esto está llevando a muchos inversores a mirar a la ciencia en busca de soluciones a corto, medio y largo plazo.

Para superar las trabas existentes que dificultan el autoconsumo energético, un grupo de investigadores de la Universidad de Manchester ha presentado recientemente las primeras pilas que se alimentan de aire. Concretamente de hidrógeno. El éxito de estas pilas supondría el fin de las desechables de toda la vida.

Para poder conseguir estas pilas verdes, los científicos han tenido que recurrir al grafeno, una especie de cristal de carborno, y al nitrito de boro para crear una membrana ultrafina que puede ser atravesada por los protones.

El sistema de funcionamiento, sin entrar en detalles, es el siguiente: Después de aplicar una pequeña corriente a las pilas, estas almacenan el gas del aire y lo queman, obteniendo de este proceso la energía limpia e inagotable necesaria para que funcionen todo tipo de dispositivos.

Las energías renovables siguen creciendo

Además de estas pilas limpias, otro grupo de investigadores, en este caso holandeses, han conseguido presentar la primera batería recargable biológica que se sirve de bacterias para regenerarse.

En este caso, el modelo presentado ante las autoridades científicas está basado en dos sistemas microbianos distintos. El primero es el que se encarga de la producción de acetato a través de la estimulación eléctrica de las bacterias. El segundo es el que consigue producir energía gracias al consumo de este acetato.

Tal y como reflejan en sus informes, estas baterías son capaces de acumular la suficiente cantidad de acetato durante el día como para transformarlo en electricidad limpia durante la noche. Esta revelación, como también sucede en el caso de las pilas que se alimentan de aire, supone la irrupción de una serie de sistemas sostenibles, económicos y al alcance de todo el mundo que prometen cambiar el paradigma actual del almacenamiento energético.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la producción mundial de energías renovables va a seguir creciendo hasta representar el 28% del total en 2021. Un crecimiento exponencial pero advierten de que es todavía insuficiente para alcanzar los objetivos marcados en la agenda mundial contra el cambio climático.

En España, en el año 2014, las renovables generaron el 43% de la demanda de toda la península, mientras que a finales de 2015 el porcentaje había aumentado ya al 70%, según datos de la Fundación Renovables, desde donde ven el futuro con optimismo asegurando que si bien será imposible conseguir un país abastecido al cien por cien con energía renovable en 2017, sí lo será en 2050.

(Por Diego Bermejo)

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