El negocio del GNC, una apuesta que se extingue

by • 19 enero, 2017 • ArgentinaComments (0)

El boom del Gas Natural Comprimido (GNC) como combustible para vehículos de calle parece haber entrado en una pendiente sin salida. El aumento del metro cúbico le quitó atractivo a una opción que aventajaba –en precios– a la nafta y el gasoil con una relación casi de 4 a 1. En Río Negro y Neuquén se sumó la quita de parte del ITC a los combustibles líquidos, lo que terminó por cerrar la brecha y empujar todo el negocio del gas para automóviles casi a la quiebra definitiva.

Según datos del Enargas el 2016 cerró con casi 30.000 rodados habilitados menos que el año anterior. Se trata de aquellos que no renovaron sus obleas –trámite anual que tiene un costo aproximado de 700 pesos–. Sólo en Neuquén, la baja fue de 3.960 rodados, mientras que en Río Negro se registraron 1.847 habilitaciones menos que en 2015.

Desde la Cámara de Expendedores de Combustible de Neuquén y Río Negro (Cecnern) confirmaron que la situación del sector es muy compleja. Los aumentos de los costos generales, sumados al incremento en el precio del gas y la rebaja de los combustibles líquidos provocaron un golpe certero a toda la actividad: los talleres tienen menos trabajo por colocación de equipos y mantenimiento y las estaciones perdieron importantes proporciones de ventas.

“Nosotros no estamos en desacuerdo con el precio diferencial de naftas y gasoil para la Patagonia, lo que proponemos es que el GNC tenga un tratamiento diferencial para que siga siendo atractivo”, expresó Miguel Zuain, propietario de una estación de gas en Choele Choel. La situación en el Alto Valle e incluso en la cordillera es similar y llevó al cierre de algunas bocas de expendio.

El tema fue planteado por los estacioneros a mediados de año, pero no tuvo respuestas. El ministro de Energía, Juan José Aranguren, entiende que un suministro escaso en el país como es el gas no puede utilizarse como combustible para el parque automotor nacional.

Incluso varios propietarios de estaciones consideran que el gobierno nacional busca desalentar la utilización de este hidrocarburo en vehículos y transportes.

Caída de las ventas

La baja en las estaciones de servicio fue abrupta en todo el 2016. En la región estiman que la caída en metros cúbicos fue entre un 20 y un 40 por ciento dependiendo de las localidades. En aquellas donde el parque automotor del transporte de pasajeros –los taxis son los principales usuarios del sistema– es mayor, los despachos no declinaron tan abruptamente como en las pequeñas urbes.

El valor de venta al público ronda los 9,5 pesos por metro cúbico. En tanto la nafta súper en promedio estuvo alrededor de los 14 pesos durante todo el 2016. Ese acortamiento entre los precios fue el principal golpe para los estaciones del sector.

Sin embargo desde la Cámara aseguran que también se derrumbaron los márgenes de rentabilidad. La especificidad de la actividad obliga a tener grupos de personal ampliados y certificaciones de equipos con altos costos de mantenimiento. Todos valores empujados por la inflación.

Una fuente del sector aseguró que para recuperar rentabilidad, sin que el gobierno modifique el esquema impositivo, el metro cúbico de gas debería estar alrededor de los 12 pesos para la venta al público, algo que marginaría todo el negocio del GNC a la extinción.

Menos instalaciones

La instalación de equipos en la región se derrumbó al punto que muchos talleres optaron por anexar otros rubros para amortiguar la baja de la actividad: colocación de equipos de audio o sistemas de alarmas, fueron algunos. En términos porcentuales se instalaron entre un 25 y 40 por ciento menos equipos de GNC que el año anterior.

Bernardo de Orlangas confirmó que “solo en rubros específicos, donde les conviene en el largo plazo, la actividad se mantuvo. Para el usuarios común la instalación de un equipo de GNC ya es una opción lejana si sigue todo como está”. Otro colocador, de Bahía GNC, aseguró que el año “fue muy malo”. “Después de que subió el precio del gas casi no se volvieron a instalar equipos, solo en casos muy específicos. Se nos hizo un negocio inviable”, sostuvo.

Instalar un equipo nuevo –de quinta generación– para un auto de alta gama puede costar unos 19.000 pesos y la novedad es que se implementó la financiación para pagarlo. Sin embargo con el cambio de relación entre el precio del gas y las naftas, que pasó de 4 a 1 a 2 a 1, se extiende el periodo de amortización, algo que resta atractivo.

Con el mantenimiento sucede algo similar. La renovación de la oblea anual, condición indispensable para poder cargar gas en las estaciones, pese a ser un trámite sencillo y no tan oneroso (700 pesos) se desplomó en 2016. Lo mismo ocurrió con la revisión de los tubos, que se realiza cada cinco años, y tiene un costo de alrededor de 2.000 pesos por tanque. Los instaladores coinciden en que muchos clientes particulares optan por volver a la nafta antes de iniciar las revisiones obligatorias.

Por FEDERICO ARÍNGOLI

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