Por la caída de inversión, se saca cada vez menos crudo

by • 5 enero, 2017 • ArgentinaComments (0)

Tras algunos años de relativa estabilidad, la producción de petróleo en Argentina cerrará un 2016 para el olvido. En octubre, último mes relevado por el Ministerio de Energía, la extracción de crudo cayó un 4,5% interanual a nivel nacional, con un derrumbe de 4,6 puntos en Neuquén y de 5,1 en Chubut, los dos principales productores.

Sin embargo, el panorama podría ser peor. Según una proyección de G&G Energy Consultants, podrían registrarse caídas de dos dígitos a nivel nacional entre marzo y abril de este año. La consultora de Daniel Gerold anticipó que los números de diciembre –que recién se conocerán en un par de meses– consolidarán una baja interanual de 7%.

La baja en la extracción de crudo se condice con los precios deprimdos a nivel internacional y su impacto, aunque atemperado, a nivel local. De forma paulatina, las empresas redujeron fuerte su nivel de perforación desde fines del año pasado, y los resultados de ese parate empiezan a aparecer en los números.

Según datos del IAPG, el top 15 de yacimientos petroleros del país muestra un derrumbe en los valores de producción.

En el caso de Neuquén, la caída fue atemperada por Loma Campana, el principal clúster no convencional fuera de América del Norte, que mostró una suba interanual extraordinaria del 22,7% en octubre. Permitió así reducir el impacto a nivel local, ya que los viejos yacimientos convencionales –que todavía componen el grueso de la producción– ostentan bajas gigantescas.

El Trapial, añejo campo de Chevron que recientemente se puso en venta, muestra la peor caída, con un 32,4% en el período. Le siguen Puesto Hernández y Chihuido de la Sierra Negra, con 13 y 10 puntos. Estos bloques producen mayormente agua, y demandan grandes inversiones para poder sostener los niveles productivos, dinero que nadie está dispuesto a poner con el barril en torno a los 55 dólares.

Para Chubut, principal productor de petróleo del país, la situación no es tan distinta. El gigante Cerro Dragón, de PAE, mostró una caída de 3,5%, tras varios meses de un declive acentuado. Pero otros campos como El Tordillo (Tecpetrol) registran bajas del 25%. En este yacimiento la baja de costos operativos repercutió de forma marcada.

Precios y apuestas

El barril criollo nació como un precio sostén mientras el petróleo en el mundo caída de forma vertiginosa. Primero se sostuvo el valor interno de 83 dólares. Luego se bajó a 77. En 2016, se le descontaron 10 dólares. Hoy el número es incierto, pero ronda los 62 dólares. A partir de junio, flotará libremente, con un piso de 55 dólares.

En otras palabras, entre el pico de actividad de 2014 y mediados de este año, el precio local habrá perdido en dólares un 33% de su valor. Eso, sin contar los efectos del tipo de cambio y los retrasos para trasladar los ajustes de precio a los surtidores.

Esa es a principal explicación de por qué las empresas recortaron inversiones, lo que impactó en la extracción de hidrocarburos.

El fin de la era dorada del petróleo dejó a los campos locales sedientos de inversiones. Si no se pone dinero, los yacimientos rápidamente se desinflan.

En el caso de los convencionales maduros se debe a que hace falta pincharlos todo el tiempo para rascar el fondo de la olla. Todo el trabajo de superficie es caro y achica de forma marcada los márgenes, lo que a su vez reduce el interés de las grandes petroleras.

Por otro lado, el no convencional funciona como una verdadera maquinaria de perforación: si cae la cantidad de pozos, en muy pocos meses cae la producción. De hecho, aún mostrando niveles interanuales muy buenos, la extracción de crudo se estancó en Loma Campana en los últimos meses. El 2017 será peor, ya que se espera un nivel de actividad todavía más bajo.

El complejo de caída de producción se completa con el freno en la demanda. Por las importaciones y por la caída de consumo de combustibles, bajaron las compras de crudo doméstico, a tal punto que empezó a sobrar.

Esa falta de mercado también desalienta a las compañías locales a incrementar su producción, ya que la única alternativa para la sobreoferta es exportar, lo que haría perder los pocos beneficios que mantiene el mercado interno.

Con todo el panorama en contra, la única alternativa para evitar una retracción mayor es el gas, una opción que posee Neuquén pero no Chubut.

El recurso en formaciones no convencionales podría revertir el panorama, aunque sin un shock de inversiones será difícil que pueda crecer la cantidad de equipos petroleros en actividad en la cuenca como para compensar los que se bajaron en los últimos meses.

Los cambios que vienen

Petróleo liberado

  • Barril criollo. Se impondrá un recorte de dos puntos porcentuales por mes hasta empalmar con el internacional en junio. Habrá un piso local de 55 dólares para el tipo Medanito.
  • Ventas. Se trabaja para quitar las restricciones a las exportaciones y para generar un sistema de control de importaciones que evite la sobreoferta de la producción local.
  • Subsidios. Desaparecerían los aportes estatales que todavía rigen en Chubut. Se terminarán de saldar los remanentes de los planes plus, que están en desuso.
  • Regalías. Nación promoverá que las provincias apliquen recortes de regalías para los nuevos proyectos, en búsqueda de atraer mayores inversiones. Se estudia también un nuevo régimen fiscal.

El número

  • 33% habrá caído el precio interno del petróleo para mediados de este año, cuando se firme el nuevo acuerdo federal.

(Por Roberto Aguirre)

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