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¿Por qué no pensar en el hidrógeno?

by • 10 noviembre, 2016 • ArgentinaComments (0)

Pese al avance de las energías de fuentes limpias en todo el mundo, los cálculos de emisiones de gases contaminantes no consiguen ser atenuados. Para 2030 se espera que las toneladas de CO2 (dióxido de carbono) pasen de 47.000 millones de toneladas a unas 57.000 millones: una condena anticipada.

El avance de la energía solar y la eólica, como las principales tecnologías renovables, son una puerta de esperanza para el medio ambiente. Sin embargo aún no consiguen reemplazar la estabilidad que otorga la generación tradicional, como puede ser a través del gas, y además los precios no generan grandes ventajas.

En el país, la licitación de energías renovables, denominada RenovAr, dio un impulso impensado a este sector. Nación adjudicó 1.109 MW y convocó –mediante una segunda vuelta licitatoria– por otros 600 MW. El especialista y presidente de la Asociación Argentina de Hidrógeno, Juan Carlos Bolcich, está convencido de que esta iniciativa será un puente para que el hidrógeno pueda ganar espacio.

Bolcich participó de las jornadas organizadas por el Centro de Estudios Energéticos y Ambientales (Ceiea) y la Maestría en Economía y Política Energético Ambiental, (Mepea), ambos de la Facultad de Economía de la UNC. Allí planteó que si bien el hidrógeno sigue siendo caro en comparación con otros combustibles tiene una gran ventaja: puede acumular grandes cantidades de energía.

Este es el aspecto clave, además de que evita la emisión de gases contaminantes, para pensar al hidrógeno como el combustible del futuro. El debate por ahora es costos vs. beneficios, pero en algún momento los daños ambientales no admitirán evaluar esa ecuación.

El especialista explicó que la idea de un auto que funcione únicamente cargando hidrógeno aún es lejana. Lo que ya es una realidad son los vehículos híbridos que conjugan motores eléctricos y las pilas de combustible, que utilizan hidrógeno. Al menos cinco fabricantes ya desarrollan sus automóviles con esta tecnología.

Sin embargo el futuro del hidrógeno es mucho más extenso. El gas puede licuarse y comprimirse para su transporte. Pero la facultad más prometedora es la de almacenar energía a través de procesos de electrolización, incluso hay ensayos en los que se busca guardar los excedentes generados por los campos eólicos en viejos pozos petroleros en desuso. El camino está abierto.

En números

  • 57.000 millones de toneladas de dióxido de carbono se estima que emitirán en el mundo en el 2030.
  • u$s 10 es el valor de un kilogramo de hidrógeno que permite usar un vehículo por 100 km en ciudad.

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