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La energía se enfrenta a una profunda transformación tras los Acuerdos de París

by • 21 noviembre, 2016 • MundoComments (0)

El cumplimiento de los compromisos adquiridos en los Acuerdos de París llevará al sector a cambios estructurales en las próximas décadas, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

El Acuerdo de París sobre el cambio climático es en el fondo un acuerdo sobre energía. De cómo el mundo, sin renunciar al desarrollo, reduce en las próximas décadas las emisiones de gases de efecto invernadero. Dos tercios de estos gases son generados por el sector energético. En dicha transformación, las energías renovables, especialmente la solar y eólica, y el gas natural son los claros vencedores para componer el mix energético que satisfaga el crecimiento de la demanda hasta 2040. Así lo dice la última edición del World Energy Outlook 2016 (WEO-2016 - Perspectivas de la energía en el mundo en 2016), que acaba de publicar la AIE.

El informe ofrece un análisis exhaustivo de la transformación necesaria en el sistema energético para cumplir con los objetivos de París y realiza un seguimiento de los compromisos de cada país para cumplir con el Acuerdo que entró en vigor el pasado 4 de noviembre.

La paradoja del calentamiento global y de todos los pronósticos que lo evalúan es que en 2040 todavía quinientos millones de personas, frente a los 1.200 millones actuales, seguirán sin tener acceso a la electricidad y muchos de ellos se verán perjudicados por sus consecuencias.

Los frentes de batalla para una mayor reducción de las emisiones están en el sector eléctrico a través del desarrollo de las energías renovables, de la energía nuclear (allí donde sea políticamente aceptable) y de la captura y almacenamiento de CO2; y el aumento de la eficiencia energética de todos los sectores.

Es destacable el potencial de mejora que existe en el rendimiento de los motores eléctricos que representan más de la mitad del consumo eléctrico actual (ventiladores, bombas, vehículos, compresores, refrigeradores, etc.). Se necesita una inversión acumulada de 44,000 millones de dólares en el suministro energético mundial, gran parte de ellos se destinará a las energías renovables. Si se cumplen los objetivos, el 60% de la producción de electricidad en 2040 vendrá de fuentes renovables que ya será competitiva sin subvenciones.

Demanda de petróleo

Según el WEO-2016, la demanda total de petróleo de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) disminuirá en 12 millones de barriles de petróleo para 2040, pero esta reducción se compensa por el aumento de la demanda en el transporte de mercancías, la aviación y la industria química, sectores con escasas alternativas. Sin embargo el vehículo particular con motor de combustión se verá poco a poco desplazado por el coche eléctrico. La AIE prevé que haya más de 700 millones de coches eléctricos en el mundo en 2040 lo que reducirá la demanda de más de 6 millones barriles de petróleo.

El consumo de carbón apenas aumentará en los próximos años pero se detectan marcados contrastes regionales. Mientras en la Unión Europea desciende su consumo en un 60% y un 40% en Estados Unidos, en India y países del Sudeste Asiático todavía no pueden prescindir de él mientras buscan alternativas.

Para lograr los objetivos, se necesitan cambios estructurales en el diseño y el funcionamiento del sistema eléctrico para que las empresas generadoras puedan cubrir sus gastos y que el sistema eléctrico sea capaz de operar con el grado de flexibilidad necesario.

El agua

La interdependencia entre la energía y el agua se intensificará en los próximos años ya que la producción de energía requiere gran cantidad de agua y el sector también requiere gran cantidad de energía. Algunos tipos de energía con bajas emisiones de CO2, como la eólica y la solar FV requieren muy poca agua, pero hay otras cuyo consumo de agua es elevado como los biocombustibles, la energía solar concentrada, la captura de CO2 y la energía nuclear. Cuanto más se apoye el modelo energético en estas energías, más se elevará el consumo de agua. La gestión de esta relación es crucial para el éxito de los objetivos de desarrollo sostenible y climáticos.

El Acuerdo de París fue un gran paso adelante en la lucha contra el calentamiento global, pero no basta para limitarlo a menos de 2 grados, según la AIE. Alcanzar objetivos más ambiciosos es el gran reto al que se enfrenta el mundo. En el debate se junta el diseño del mercado de la electricidad y la seguridad eléctrica con las cuestiones del acceso a la energía y su asequibilidad, el cambio climático y la contaminación ambiental, además de los problemas de aceptación pública de los distintos tipos de proyectos energéticos (como la nuclear).

El reto no es fácil pero el informe de la AIE concluye que puede conseguirse si se aplican políticas que aceleren la implementación de tecnologías bajas en carbono y energéticamente eficientes, de forma transversal en todos los sectores.

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