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Un petróleo cada vez menos criollo

by • 1 septiembre, 2016 • ArgentinaComments (0)

El barril local de petróleo es cada vez menos criollo. De modo lento pero constante, las refinadoras empezaron a aplicar pequeños descuentos en la compra de crudo, a tono con la rebaja del 2% que los grandes jugadores del mercado acordaron con el ministro de Energía Juan José Aranguren para agosto.

“Río Negro Energía” consultó a cinco productoras de diversos tamaños que admitieron la baja en el precio, aunque con una enorme dispersión en los números. Las grandes e integradas, como YPF, Shell o PAE, despacharon crudo Medanito a 66 dólares, e inclusive con contratos por debajo de ese valor. Es un dólar menos de lo percibido el mes anterior y 1,5 dólares por debajo del precio teórico de 67,5 dólares que, si bien nunca se firmó, ofició como referencia hasta hace un par de meses.

Pero hay casos más extremos. Pequeñas operadoras como Medanito, Madalena o Roch tienen grandes dificultades para colocar su crudo al “precio criollo” por la sobreoferta de petróleo liviano. Mano a mano con las refinerías, consiguen vender su producción en el mercado local con descuentos que en algunos casos superan los cinco dólares. Según pudo saber este medio, se llegaron a firmar contratos por debajo de los 60 dólares, un precio que pese a todo todavía es más alto que el internacional.

Otras firmas grandes pero no integradas como Tecpetrol –Techint–, Pluspetrol o Chevron también empezaron a recibir precios más bajos por su crudo.

Aunque alertados por el fenómeno, en el gobierno neuquino todavía no ven con preocupación el tema. El precio promedio de venta de crudo por el cual se cobran regalías bajó unos pocos centavos entre julio y agosto, al pasar de 66,67 a un rango que va de 66,15 a 66,40 –con números aún no consolidados–.

Pero los contratos petroleros se liquidan en general con un mes de retraso, por lo que las principales bajas en la canasta de crudo Medanito llegarán en septiembre. Cada dólar que cae el precio interno son alrededor 6,5 millones de pesos mensuales que Neuquén deja de percibir. Pero lo que más preocupa por estas horas al gobierno de Omar Gutiérrez es el nivel de actividad. El gobernador sabe que si prospera la batalla contra el precio sostén que impulsan algunos sectores del gobierno nacional podría caer el nivel de perforación en proyectos claves como Loma Campana y con él impactar en la generación de empleo.

Acuerdo y secreto

La rebaja por goteo del precio interno fue acordada entre Aranguren y las operadoras hace tres semanas. Como viene sucediendo desde diciembre pasado, no hay documento ni resolución que fije ningún valor: todo es de palabra. En ese “pacto” entre refinadores –con excepción de Petrobras estuvieron todos–, se acordó no hacer anuncios ni mencionar el tema. La idea fue reducir el precio de forma sigilosa para evitar la consecuente respuesta de los gremios y los impactos políticos.

El motivo de esta nueva política es evitar otra suba de combustibles. Se trata de una medida que el propio presidente Mauricio Macri le pidió al Ministro de Energía para amortiguar el impacto de la suba de tarifas. El gobierno nacional sabe que se terminó el tiempo de pedir sacrificios: 2017, año electoral, está a la vuelta de la esquina.

A tono con una fuerte línea interna del ministerio, Aranguren anticipó a sus principales interlocutores que quiere empalmar los precios del crudo local con el internacional el año que viene. La estrategia parte de la mirada de que el crudo, hoy con un costo de unos 50 dólares, podría subir.

El barril criollo, una invención del kirchnerismo, se pensó como medida de coyuntura para sostener la actividad. Nadie imaginó que el petróleo iba a perforar el piso de 40 dólares y que su baja iba a ser tan prolongada.

La idea de un recorte progresivo no sólo busca evitar tensiones políticas. También persigue el fin de enviar un mensaje a los sindicatos. Si Argentina libera el mercado por completo la pérdida de puestos de empleo sería inminente. Son muy pocos los yacimientos en el país que pueden sostener su actividad con un crudo a 50 dólares.

Pero, lo que es peor, es prácticamente imposible que surjan nuevos proyectos con ese precio. Sólo para tener una referencia, el exCEO de YPF, Miguel Galuccio, esperaba que para el tercer año de Loma Campana que el crudo superara los 100 dólares.

“Queremos que los gremios entiendan que tienen que optimizar su trabajo. Lo que se pierde por precio se tiene que ganar por productividad”, afirmó, sin vueltas, un alto funcionario del Ministerio de Energía bajo reserva de nombre.

El escenario de baja del crudo local anticipa nuevas tensiones, aunque por ahora se desarrollan de forma subterránea.

Por Roberto Aguirre

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