Renovar

La letra chica del pliego de licitación nacional empieza a ordenar el mercado.

by • 28 julio, 2016 • Argentina, EERRComments (0)

Todos con el pliego en la mano. Son 217 páginas que abren las puertas de los desarrollos renovables en el país. Se trata de 1.000 MW que, además de atraer inversiones por u$s 1.800 millones y crear 8.000 puestos de empleo, prometen quitar del ambiente unos 2 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) que equivalen a lo que escupen 900.000 caños de escape en un año.

El lunes pasado la subsecretaría de Energías Renovables, que dirige Sebastián Kind, presentó el pliego definitivo de la primera licitación masiva para energías renovables bajo la Ley 27.191, el denominado plan RenovAr. Pese a que la mayoría de los consultados se excusó porque “recién” estaban leyendo el documento, de una primera lectura nadie advirtió grandes cambios al borrador.

Ahora que se conocieron las reglas de juego, las empresas desarrolladoras buscan exhaustivamente los detalles que puedan darles un plus. En energía eólica la Patagonia asoma como la vedette por la calidad de sus vientos, pero el cuello de botella que establece esta primera licitación amenaza con enfrentar proyectos de una región con economías en común.

Neuquén, Río Negro, Bahía Blanca y otras localidades del sur de la provincia de Buenos Aires aparecen como los terrenos donde se dará la principal batalla eólica, que tiene fecha de adjudicación el próximo 12 de octubre.

El nuevo mapa de actores que abre el plan RenovAr relaciona al gobierno nacional, las provincias, empresas del sector energético e inversores internacionales. Un caldo de cultivo para un complejo entramado de intereses que demanda la guía de consultoras y especialistas en un tema casi virgen en Argentina.

Proyectos y diferencias

En el país hay no menos de 150 proyectos renovables que suman unos 8.000 MW. En esta primera oportunidad el cupo será de 1.000 MW –sólo ampliables bajo estrictas condiciones si así lo decide el Ministerio de Energía– por lo que en el sector todos simulan tomárselo con calma diciendo que se trata “de la primera de varias licitaciones” (el gobierno estima que necesitará llegar a unos 10.000 MW para 2025).

Sin embargo no está en los planes de ninguno de los grandes jugadores esperar el segundo turno. El pliego no trazó sorpresas, pero hay aspectos sobre lo que está puesta la lupa. Además de un proyecto sólido con los certificados al día, la ventana de la competencia se abrirá sobre al estructura de costos que en definitiva determinará el precio final por MW para la licitación.

Especialistas consultados por “Río Negro Energía” señalan al menos tres puntos: el peso de la logística y la infraestructura disponible; la cercanía y disponibilidad de los puntos de conexión al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y; el factor de pérdidas por punto de interconexión.

También existe un listado menos simpático, en el que por ejemplo se apunta a la gravitación que puedan tener los gremios involucrados, entre ellos Uocra. Incluso para Neuquén hay temores de que se tome como ejemplo el omnipresente modelo sindical petrolero.

“En esta licitación sólo quedarán afuera los que no se presenten”, dice Mauro Soares, director nacional de Energías Renovables, para explicar que la única condición excluyente (y tácita) es que se presenten proyectos “reales”. Sobre el pliego definitivo evaluó que los cambios efectuados no fueron críticos. Por ejemplo, hubo una flexibilización en el patrimonio neto de los interesados y en la garantía de la oferta. “Las empresas nos pidieron que se revisara eso y lo hicimos. Buscamos mayor competencia”, sinceró Soares.

Nacional e importado

La exvicepresidenta de Relaciones Institucionales de YPF, Doris Capurro, es una activa jugadora del proceso a través de su firma Luft Energía. “Hay muchos inversores que miran con interés la gran oportunidad que tiene Argentina. Tenemos el mejor sol y el mejor viento del planeta”, advierte.

Uno de los puntos que surge del pliego definitivo es la participación del componente nacional. Si bien Soares aclara que no se exigirá un porcentaje mínimo, el documento establece que la incorporación de componentes nacionales sumará puntos para los beneficios fiscales y para una suerte de ranking que puede definir la licitación en caso de empate en los precios ofrecidos.

Al igual que Capurro, Alejandro Montañas, gerente de desarrollos de la ADI NQN, cree que las distancias con los puertos pueden encarecer los proyectos neuquinos pero advierte que es una desventaja que podría compensarse con la calidad de los proyectos y el potencial de generación.

En la cuenta final todo parece pesar, porque si no son los costos de logística, puede que sea la disponibilidad de conexión o algún aspecto bien guardado en los extensos cálculos que obliga el pliego de una licitación que anticipa contar con una abultada participación. En el detalle se definirá todo porque los grandes temas parecen haber sido resueltos y a los adjudicatarios se les garantiza un contrato de 20 años con una triple garantía de repago.

La batalla para los proyectos eólicos se verá de cerca en la región. El pliego busca la diversificación geográfica y tecnológica; esto, en el espíritu de la ley madre, es que la mayoría de las provincias puedan explotar sus recursos y a su vez que la generación provenga de distintas fuentes. Para eso de los 1.000 MW, sólo 600 MW serán eólicos, de los cuales los proyectos de Comahue y Patagonia solo podrán aspirar, inicialmente, a 500 MW. En caso de que no haya precios competitivos en otras regiones, se volverá a mirar al sur para cerrar el tope de generación para los vientos. Solo ahí se abren mayores chances.

El 12 de octubre se conocerán los adjudicatarios de la primera licitación para fuentes renovables. Los grandes jugadores no quieren segunda vuelta.

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