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El gas no llegó: en una planta neuquina hay 55 mil garrafas arrumbadas

by • 7 julio, 2016 • ArgentinaComments (0)

Son tantas que se ven desde el aire. Hay 54.845 garrafas y cilindros a la intemperie en la gigantesca planta fraccionadora que la empresa estatal Enarsa y la cooperativa CALF construyeron en el parque industrial de Neuquén. Un detalle: esos envases jamás vieron un kilo de gas licuado de petróleo (GLP). Están vacíos, como el mismo día en que se soldaron y pintaron.

A más de 5 años de su anuncio, y tras el desembolso de 57 millones de pesos, la instalación está terminada pero en desuso por problemas técnicos. Ponerla en marcha demandará al menos 14 millones de pesos más, según un estudio que realizó la Universidad del Comahue el año pasado.

Los grandes tanques que iban a almacenar el gas a granel sólo están llenos de aire. A pocos metros de allí, en la otra planta fraccionadora de Neuquén, decenas de personas desafían el frío de la meseta todas las mañanas para canjear un envase, en un mercado cada vez más demandado en las periferias de las ciudades, donde no llegan las conexiones de gas natural. La fraccionadora parada podría abastecer a las provincias de Neuquén y Río Negro, e inclusive al sur de Mendoza y La Pampa.

Quizás con ese posible mercado en la mente, el gobierno mira con buenos ojos las instalaciones y analiza comprarlas.

Consultadas las nuevas autoridades de Enarsa para conocer por qué la planta está parada, contaron que “a fines de 2015 se detectaron fallas estructurales en los sistemas de protección de incendios y en la configuración de las cañerías de la planta que hacen imposible su operación”.

De forma paralela, hay un litigio abierto con los responsables de la obra por estas falencias. La Justicia ordenó no avanzar hasta tanto se resuelva ese diferendo.

Y para coronar, todavía no está resuelto el traspaso de tierras a Enarsa Patagonia SA, la sociedad que compusieron Enarsa con un 90% y CALF con el restante 10%. Esos terrenos habían sido asignados por la Provincia a la cooperativa, aunque su escrituración nunca se realizó.

Aunque no lo dicen de forma oficial, en el gobierno nacional creen que podría haber existido alguna irregularidad en la construcción. Aclaran que la contratación y la financiación corrió íntegramente por la gestión anterior de Enarsa.

“Existen fallas en los cálculos de estructura de los sectores de bombas de GLP, descargadero y plataforma de envasado. La revisión de la memoria de cálculo muestra errores conceptuales en la determinación y aplicación de las cargas de viento y la determinación de la acción de la nieve y del hielo”, indicaron desde Enarsa a este medio.

En otras palabras, se gastaron 57 millones de pesos en una obra que está mal hecha, y que es insegura para su operación.

El relevamiento que hizo la nueva gestión de Enarsa encontró que existen 49.849 envases de 10 kilos y 4.996 de 45 kilos en stock. Todos están pintados de celeste y con el logo de Enarsa.

También encontraron que hay personal afectado a la planta, unas cinco personas, y que inclusive, hasta el cambio de gobierno, existía un gerente de la planta radicado en Buenos Aires.

Se le suma además la dotación de guardias de seguridad para evitar el robo de envases. Es que aún sin carga son muy valiosos ya que son difíciles de conseguir.

La intención del gobierno nacional es reducir a Enarsa a una mínima expresión. Entienden que la empresa estatal fue en realidad una usina de negocios de la anterior gestión.

Con este contexto, no descartan desprenderse de la fraccionadora.

La obra costó 57 millones de pesos, pero por la mala planificación y los desperfectos habrá que desembolsar al menos otros 14 para ponerla en marcha.

(Por Roberto Aguirre)

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