Perú, la esperanza económica de la región andina según el FMI

by • 28 abril, 2016 • LatinoaméricaComments (0)

Perú es el único de los países de la región andina que recibe un buen pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe Perspectivas económicas: Las Américas. La economía del país se ha fortalecido con mayor rapidez a lo proyectado por el propio organismo en la edición del mismo estudio de 2015 y terminó el año pasado con una recuperación sustancial. El FMI prevé que el crecimiento siga en aumento a lo largo de 2016 hasta alcanzar el 3,75%, gracias especialmente a la inversión en el sector de la minería.

Como ya adelantó la OCDE, el club de los 34 países más industrializados, el pasado diciembre, el FMI también insta a América Latina a rebajar la dependencia de las materias primas y diversificar la canasta exportadora y la economía productiva. En el caso de la mayoría de las economías de América del Sur el organismo cree que están manejando la transición hacia precios más bajos de manera ordenada, con una combinación de políticas que respaldan un elevado nivel de empleo y un crecimiento moderado, pero, insiste en que en algunos casos, se necesitan ajustes adicionales.

Ecuador es uno de los países a los que apunta el FMI. Pese a que durante la última década fue uno de los países de Sudamérica con mejores índices económicos, las previsiones constatan que la economía se contraerá un 4,5% en 2016 debido a lo que consideran “rigideces macroeconómicas” en un contexto mundial de continuas bajadas de los precios del petróleo y las condiciones financieras restrictivas del país. Una predicción que el Banco Central de Ecuador no comparte: la institución habla de un estancamiento del crecimiento, con una subida del 0,3% del PIB.

En las proyecciones se asume que la situación exigirá medidas fiscales adicionales, pero no se contemplan las posibles consecuencias del terremoto del pasado 16 de abril. El Gobierno de Rafael Correa, que todavía no ha podido hacer un cálculo preciso del coste de los daños, carece de fondos suficientes para la reconstrucción, más aún cuando las zonas más afectadas por el seísmo son las regiones más turísticas y de mayor actividad económica.

Bolivia seguirá creciendo de manera sostenida al 3,8% gracias, según el informe del FMI, al nivel de inversión pública y al déficit fiscal. La nacionalización petrolera decretada por el presidente Evo Morales en 2006, cuando llegó al poder, permitió que el país controlara el negocio del gas. Desde entonces, gracias en buena medida al alto precio de los hidrocarburos y la buena gestión de Morales -alabada por el FMI y otros organismos internacionales que el mandatario siempre ha criticado- el resultado fue que los ingresos del Estado aumentaron, llegaron a las arcas públicas 600 millones de dólares. El acuerdo alcanzado con Argentina también fue determinante: actualmente aporta aproximadamente 2.000 de los 6.000 millones de dólares que recibe Bolivia por la exportación del gas.

Aunque el FMI mantiene la proyección del crecimiento, el organismo recuerda la influencia que la caída de los precios de exportación de gas puede tener sobre la economía boliviana en próximos años. El propio Morales aseguró, antes de las elecciones, que las reservas —de 294,5 trillones de litros— solo alcanzarían hasta 2025.

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