La cuenca neuquina acumula 3000 peligros

by • 6 abril, 2016 • ArgentinaComments (0)

En nuestra zona hay casi 3.000 pozos inactivos que representan un riesgo potencial para el medio ambiente. Y también para la seguridad de algunos pobladores. Son 2.270 en Neuquén (1.392 fuera del ejido urbano y 878 dentro de zonas pobladas). En Río Negro son 669. 

Se trata de perforaciones convencionales desatendidas o desmanteladas, sea porque dejaron de producir o porque no se les halló rendimiento. Algunas duermen el sueño de los justos desde hace décadas. Muchas están bajo tierra sin que se sepa exactamente dónde. Otras exhiben válvulas oxidadas y corroídas. Están las que directamente no las tienen. ¿Y los caños interiores? Quién sabe en qué estado están.

Cada pozo inactivo es una bomba de tiempo. Si no está responsablemente sellado, se convierte en una amenaza para el aire, el suelo y el agua, y para la vida misma del ser humano:

  • Puede liberar niveles altos de metano que contaminan el medio ambiente.
  • En un caso extremo, y en un radio urbano, esas emanaciones de gases pueden provocar una catástrofe como la que embrionariamente se experimentó en Chubut.
  • Los residuos hidrocarburíferos pueden filtrarse por las fisuras (mala integridad) de un caño agotado y así contaminar nuestros acuíferos.
  • La corrosión también puede provocar surgencias de gas, de hidrocarburos livianos o aguas salobres en superficie, que deterioran el suelo y pueden entrar en contacto con el hombre común o llegar a cauces de agua cercanos.
  • El desgaste y roturas de válvulas quitan garantías frente a la presión del gas.

Cuando se adquirió conciencia de todos estos peligros, el Estado Nacional y la Provincia del Neuquén decidieron imponer normas. Éstas obligan a las empresas productoras de hidrocarburos a "abandonar" pozos, es decir, sellarlos con buen cemento y tapón, bajo rigurosas condiciones técnicas. También les exige que informen los 31 de enero de cada año cuántos son los pozos que van a abandonar y cuánto tiempo piensan mantener inactivas perforaciones que imaginan con chances de ser revividas.

¿Informan? Sí, con alguna laxitud. ¿"Abandonan"? Hay bastante reticencia.

La cuestión no es sólo sellar pozos inactivos. Hay que hacerlo como es debido. Y dejarlos sellados bajo inapelables garantías de seguridad tiene un costo importante que no todas las empresas están dispuestas a asumir: entre 80.000 y 500.000 dólares por unidad, dependiendo de la complejidad de la operación y de los inconvenientes que encuentren en las profundidades. Incluso puede llegar a un millón de dólares si hablamos de un pozo descontrolado por un derrame de gas, por ejemplo.

Sea como fuere, no sólo la ley sino el sentido común indica que es preferible hacer el procedimiento de abandono lo antes posible para evitar situaciones extremas que, de milagro, aún no hemos vivido.

pozos abandonados tab

El verdadero peligro

Hay que prestar mucha atención a la cifra de los pozos inactivos, sobre todo aquellos que están dentro del ejido urbano, porque éstos representan el verdadero peligro.

Los 3.000 que mencionábamos son sólo los declarados. Hay que tener en cuenta que existen, además, pozos desactivados hace muchos años cuya calidad interior es desconocida. Es más, ni siquiera se sabe dónde están, pues la tierra o la maleza los invisibilizaron (en Estados Unidos los llaman "pozos huérfanos"). Tengamos en cuenta que la actividad petrolera en la región supera el siglo, de modo que a lo largo de tantas décadas de indulto en las responsabilidades, hubo siembra a granel de perforaciones, en especial en el Octógono Fiscal de Plaza Huincul. No hace mucho se detectaron pozos de la década del 30 que permanecían mal sellados en el paraje rionegrino de Ñirihuau Arriba.

De modo que pozos que datan a partir de 1925 suelen tener tapones insuficientes, si los tienen.

Puede ocurrir que algunos de esos pozos invisibles están dentro de un yacimiento que una operadora adquirió sin conocer siquiera que existían. O la empresa pudo recibir de legado excavaciones demasiado antiguas cuya documentación se extravió. Es un pasivo ambiental sobre el cual tal operadora, de todos modos, no puede hacerse la distraída.

Por ÍTALO PISANI

Foto: Boca de pozo corroída y con vestigios de derrame, en Allen hacia el sur. RN

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